La mayoría de las fábricas llegan desde hojas de cálculo, registros en papel o una herramienta hecha para cerveza. Así es de verdad el cambio a BrauMo, y esto es lo que queda garantizado si algún día te vas.
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Cuatro puntos de partida típicos. Ninguno significa empezar de cero.
BrauMo importa CSV y Excel directamente. O ahórrate el mapeo: adjunta tus archivos antiguos y Mo los lee y propone lotes, stock, recetas y clientes. Revisas la propuesta y confirmas antes de que se guarde nada.
Empieza limpio desde el día uno. Las plantillas HACCP siguen el modelo KBi, así que tu carpeta actual encaja casi uno a uno con los registros de BrauMo. La historia vieja puede quedarse en papel; la nueva empieza digital.
Se acabó forzar los flujos. Starter líquido, acidificador, divisiones F1 a F2, acetator y seguridad alimentaria de kombucha son conceptos de primera clase aquí. Exporta tus datos de la herramienta vieja como CSV y trae lo que valga la pena.
Tus registros se mudan a tu propia máquina y se quedan ahí. Un precio fijo reemplaza el cobro por usuario, la planta trabaja sin internet, y tu historia deja de estar en servidores ajenos.
Sin consultores, sin llamadas de onboarding. Esta es toda la rampa.
Descarga BrauMo para macOS o Windows y corre el asistente de configuración: tu mercado, tus semillas HACCP, tus tanques. La mayoría registra su primera medición esa misma tarde.
Dale a Mo tus hojas de cálculo antiguas y confirma el import que propone. Stock, lotes y clientes llegan en una sola sesión.
Mediciones en el tanque, la primera nota de entrega, la primera factura. De aquí en adelante es solo fermentar.
Entrar solo es justo si salir sigue siendo fácil. Y lo es.
Y sin consultor. El asistente es el onboarding.
La app completa, sin tarjeta, nada que cancelar.
Si dejas de pagar, sigues viendo y exportando todo, registros HACCP incluidos.
CSV y Excel siempre; XRechnung y DATEV para fábricas alemanas.