Un vinagre se juzga por un número: la acidez que declara. Detrás de ese número hay una madre, una fermentación que toma horas en un acetificador o meses en una barrica, y registros que tienen que sostenerse. En BrauMo, el vinagre es una línea de producción de primera clase, no una plantilla doblada hasta que encaje.
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La identidad del vinagre es un mínimo: la acidez que declaras es la línea a la que responde tu producto. BrauMo lleva los registros que sostienen esa línea. Cumplir las reglas de tu mercado sigue siendo trabajo tuyo; ningún software cambia eso.
Declaras el piso de acidez de cada vinagre, y cada titulación se registra contra él, fechada, en el lote. La cifra declarada es la que entra al registro, nunca una suposición ni un valor por defecto que eligió otra persona.
Con qué madre se montó un lote, en qué generación está y qué se cosechó cuándo: registrado como BrauMo siempre registró los cultivos vivos. Cuando la bodega corre varias madres, el linaje queda escrito, no recordado.
Una corrida sumergida en un acetificador aireado termina en horas o días; una fermentación de superficie o una barrica toma meses o años. Cada método lleva su propio reloj, porque el proceso define el lote, nunca el recipiente donde está.
El vinagre comercial es una historia en dos etapas: una base fermenta hasta alcohol y luego acetifica hasta ácido. Las dos etapas viven en una sola historia de lote, y la respuesta a "qué hay en esta botella" empieza en la fruta, no en el acetificador.
BrauMo documenta; nunca bloquea la producción y nunca decide por ti. Los mínimos de acidez varían por mercado, así que declaras el tuyo y los registros se guardan contra él, listos para auditoría.
Las mismas decisiones que importan en una sala de producción importan en una bodega de acetificación.
BrauMo corre en tu propia computadora y atiende cada teléfono y tablet de la red local. Una bodega de paredes gruesas y wifi malo sigue registrando sus titulaciones.
Un solo archivo de base de datos, en tu casa, tuyo. Sin cuenta en la nube, sin telemetría. Registros que envejecen tan despacio como tus barricas.
Inglés, alemán, español y portugués: cada pantalla y cada documento, hecho por un productor de fermentación en activo y respondido por la misma persona.
El vinagre no es un módulo y no tiene recargo. Un precio por productor, usuarios ilimitados, todas las funciones, de €59 en Europa a US$29 en América Latina al mes.